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La Casa Arranz-Bravo

Alrededor de las cuatro de la tarde de un día del mes de julio nos encontramos en casa del artista…

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Alrededor de las cuatro de la tarde de un día del mes de julio nos encontramos en casa del artista Eduard Arranz-Bravo, con Anna Bonet, arquitecta asociada de Garcés – de Seta – Bonet, autores del proyecto y David Morros , arquitecto técnico director de la ejecución de la obra. Nunca había estado en aquella parte de Vallvidrera pero enseguida me orienté gracias a la posición del potente sol de verano. La empinada parcela de unos 850 m2, se sitúa en la ladera de Collserola que mira hacia el Llobregat, hacia poniente, teniendo como límite inferior el Parque Natural. El lugar me gustó enseguida, y me imaginé por un momento, con los pinceles en la mano: la altura respecto la gran ciudad, bien ventilado, silencioso, rodeado por la naturaleza y con la calidad de luz que proporciona un lugar como éste, viva y limpia durante el día y con reflejos anaranjados en la puesta de sol.

FICHA TÉCNICA
Nombre de la obra: Estudio de escultura y de pintura Arranz Bravo
Emplazamiento: C / Ginestera 11 de Valldoreix (Barcelona)
Promotor: Eduard Arranz-Bravo
Project manager: David Morros (Dalmau-Morros Técnicos)
Autores del proyecto: Jordi Garcés, Daria de Seta, Anna Bonet (Garcés-de Seta-Bonet, Arquitectos)
Colaboradores del proyecto: Juan Ignacio Eskubi, calculista y Jordi Calvet, arquitecto
Directores de obra: Jordi Garcés, Daria de Seta, Anna Bonet
Director de ejecución de la obra: David Morros, arquitecto técnico Coordinador de seguridad y salud: David Morros
Constructores: Constructora MX 10
Jefe de obra: Xavier Laffitte, ingeniero industrial
Fecha de finalización de la obra: mayo 2013

Aunque el edificio quiere destacar con los dos grandes voladizos de los pisos superiores, su volumen pasa algo desapercibido dado que los edificios del entorno son casi todos mucho más altos y porque el espacio de debajo los voladizos es muy reducido, lo que los hace menos evidentes y menos espectaculares. En el exterior destaca por su muro cortina de líneas muy simples, minimalistas, escondiendo los montantes por el interior y que también cubre las partes inferiores de los voladizos. El vidrio de todo el muro cortina se ha serigrafiado por la cara 2 para aumentar el filtro solar de la fachada, además de tener un factor solar bajo.

El artista

Eduard Arranz-Bravo, (Barcelona, ​​1941) es un artista plástico de reconocido prestigio dentro del mundo de la pintura y la escultura, pero cuenta en su currículum con escenografías, murales para edificios, grabados, ilustración y diseño. Su obra ha sido expuesta tanto en ciudades del territorio español como en el extranjero: París, NuevaYork, Bonn, San Francisco Probablemente la obra que yo tenía más presente hasta este día, dada su ubicación a pie de la AP-7 y su impacto visual, es la de los murales de la fábrica Tipel en Parets del Vallès (1960-70), la “fábrica de colores” dicha popularmente.

La Fundación Arranz-Bravo se inauguró en septiembre de 2009 como espacio de arte contemporáneo en Hospitalet de Llobregat, donde el artista tiene vínculos importantes. Tiene el doble objetivo de difundir el arte del pintor Eduard Arranz-Bravo y promocionar la joven creación contemporánea. A la espera de ser inaugurada su sede definitiva en el Antiguo Molino de Hospitalet, la fundación tiene su espacio provisional en los antiguos almacenes de la fábrica textil de Tecla Sala, en un proyecto diseñado también para el arquitecto Jordi Garcés.

Diseñar el espacio para un artista no debe ser tarea fácil; el cliente en este caso, tiene mucho que decir, ya que la actividad que allí se desarrolla, necesita de unas condiciones especiales, muy diferentes a las de una vivienda. El lugar, debe propiciar la inspiración, el bienestar, el espacio debe ser amplio y cómodo, la luz para pintar no debe ser directa, el artista debe poder moverse libremente, alejarse, ponerse en el suelo, dormirse ante una pieza mientras medita sobre su creación. Seguramente por ello, Arranz-Bravo no dejó de asistir a ninguna de las visitas de obra, desde el primer día, queriendo controlar todo desde el inicio.

Joan Miró en 1938 escribía: “Mi sueño, cuando pueda establecerme en cualquier lugar, es tener un gran taller, no tanto por razones de iluminación, luz del norte, etc, que me dejan indiferente, sino más bien para tener espacio, muchas telas, ya que cuanto más trabajo haya, más deseo tengo de hacer “(1).

La casa

El terreno de gran pendiente, está repleto de pinos y encinas, que el proyecto ha respetado al máximo, como si formaran parte de un todo; él también lo considera así y destaca el efecto de las sombras que proyectan los árboles sobre las fachadas, según cada momento del día. A primera vista el volumen es simple, geométrico y muy opaco, casi hermético, sin aberturas. Es un prisma rectangular con dos niveles interiores, que se ancla firme al terreno, rematado por una pirámide irregular que cierra el edificio y conforma la inclinada cubierta de 45º. En el vértice de esta pirámide hay una gran claraboya de unos 7 m2, comienza la pirámide, y se coloca de manera óptima para abrir paso a la luz interior.

Joan Miró encargó su estudio-taller de Palma al arquitecto Josep Lluís Sert en 1954. Aquí Arranz llama a su buen amigo Jordi Garcés para poder materializar su deseo, este estudio en medio del bosque, en el lado de su casa. La preexistencia de la casa y antiguo taller (Lanfranco Bombelli 1991), condiciona la posición del nuevo estudio y obliga a Garcés a resolver el futuro diálogo entre ambos edificios.

Sale a recibirnos Eduard Arranz-Bravo, que ya nos esperaba, puntual. Es un hombre no muy alto, vestido informal con unos vaqueros, una camiseta oscura y un pañuelo rojo atado al cuello que me llama la atención y que le da un toque de modernidad, de juventud; barba bien afeitada y un aspecto general muy cuidado. Inquieto, nervioso y muy hablador, enseguida comienza a explicar hacernos las vicisitudes de la obra.

Anna Bonet y David Morros me cuentan que durante la etapa inicial trabajaron intensamente sobre diferentes maquetas, con estudios de soleamiento incluidos, hasta llegar a acotar y posicionar la linterna de forma definitiva. Esta pirámide irregular y su lucernario, con dimensión y posición tan específica, tiene que ver sólo con este lugar, y justifica su asimetría, imperceptible desde el exterior, que puede cuestionarse en ver los planos del proyecto.

El acabado de los muros y de la cubierta es continuo, de un único material de color blanco, con apariencia de estuco fino, sin pintar. Sobre estos muros ya empiezan a dibujarse regueros de aguadas, a consecuencia del polvo y la lluvia, que no molestan nada a Arranz-Bravo. Casi como metáfora del hecho pictórico, todo lo que signifique manchar este gran lienzo, ya con las sombras de los árboles, ya con los regueros de la lluvia, gusta a Arranz.

El resultado es impecable y los méritos son escondidos en aquellos lugares donde el sencillo parece evidente

La entrada al taller es impactante por la dimensión del espacio único y diáfano, por la gran altura que alcanza la pirámide y por la luz cenital que proporciona la apertura arriba del todo . Todos los paramentos interiores son de hormigón visto, tal como quedó después de retirar los moldes. La presencia de defectos de disgregación del material, aparentes en algún punto, no desvirtúan, al contrario, materializan la plasticidad del material y generan texturas interesantes, que el artista aprecia sin reservas. Estas magníficas condiciones, de amplitud, de gran altura y sin tropiezos, le permiten trabajar grandes formatos, tales como los que aparecen en ese momento expuestos alrededor de la gran sala. El suelo es de hormigón enlucido y el color gris general de la piel interior favorece, con su neutralidad, el contraste visual de la colorida obra sobre la que trabaja Arranz ahora mismo. Es cierto que hay un problema de reverberación del sonido que detecto cuando traspasamos del umbral; de repente se hace difícil seguir la conversación, pero esto no parece preocupar demasiado al artista. Probablemente, el silencio lo acompaña en las horas de concentración. Arranz nos cuenta que suele madrugar mucho para empezar a trabajar, cuando todavía es oscuro; que le gusta esta hora del día en que el todo se desvela, empiezan a cantar los pájaros o escucha a los jabalíes que se acercan en busca de comida.

En el programa del taller, quedan muy claramente divididas las dos zonas, una en la parte superior de 127 m2 (13,00 x 9,80 m), en un único espacio casi cuadrado, grande, opaco y que sólo recibe la luz indirecta de lucernario, para la pintura; y otra abajo, encarada en el bosque, más reducida (10,00 x 4,50 m) para la escultura. El contrapunto de la pirámide lo tenemos abajo en el gran ventanal, que abarca toda la anchura de la fachada, los 12 m, y que obliga a apuntalar el muro de suroeste con una gran jácena para conformar las vistas y el porche. El taller de escultura se vuelve mucho más luminoso, y la transparencia del cierre parece que le permite trabajar sumergido entre los árboles del bosque.

Sobre la cara interior de esta jácena, tan presente desde dentro, Eduard Arranz-Bravo ha hecho una intervención, para mí muy acertada. Ante un plan de aquellas dimensiones la tentación de intervenir ha superado la inmaculada apariencia del plan arquitectónico, y el artista ha dibujado una larga cinta de color rojo intenso, de espesor variable y con la sinuosidad de una rama, de una cinta al viento, que en sentido horizontal atraviesa de forma traviesa toda la pieza. Nos cuenta que no le gustaba todo aquel faldón de hormigón encima de sus árboles, y como aquellos niños que tienen la herramienta a punto y se encuentran ante una gran pared blanca, encontró su momento de inspiración e intervino con placer. El resto de la planta de abajo lo ocupa un importante almacén para la obra acabada, de 55 m2, y dos pequeños habitáculos para el lavabo y las instalaciones.

La escalera que comunica ambos niveles es de hormigón, tal cual, sin ningún material de acabado y discurre adosada a la fachada noroeste. Dos tramos con un rellano intermedio que permite la conexión con la vivienda a pocos metros, que se produce al mismo nivel, atravesando el bosque.

Constructivamente el mérito del edificio radica en la simplicidad y acierto de la toma de decisiones. El hormigón armado como único material conforma estructura y cierre en una sola pieza monolítica, y el revestimiento exterior de fachadas y cubierta, de un mismo estuco, abriga sin juntas y de forma continua toda la caja.

La visión del taller desde el exterior, las imágenes con las que he trabajado, me hacen pensar que estamos estudiando una maqueta ampliada a escala 1: 1 y puesta sobre la parcela. El resultado es impecable y los méritos están escondidos en aquellos lugares donde lo sencillo parece evidente.

Proceso de construcción

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La presencia de defectos de disgregación de materiales aparentes en algún punto materializa la plasticidad del material y genera texturas interesantes, que el artista aprecia sin reservas.

ESTUDIO ARRANZ-BRAVO

GARCÉS – DE SETA – BONET, arquitectos
DALMAU MORROS TÈCNICS, arquitectos técnicos

SOLUCIÓN CUBIERTA Y MENAJE VERTICAL CON EL MISMO ACABADO

Uno de los requerimientos básicos de los arquitectos del proyecto presentado, estudio de pintura y escultura del Arranz-Bravo fue la continuidad entre paramento vertical y cubierta inclinada.

El planteamiento inicial fue si había que utilizar un acabado habitual de cubierta en la fachada o a la inversa, un acabado de fachada en la cubierta. Las dos alternativas se descartaron y finalmente se decidió contactar con los diversos fabricantes e involucrarlos en el proyecto. Tras revisar otras empresas, se decidió contactar con el fabricante Saint-Gobain Weber.

La solución aplicada debía tener las siguientes características

  • aislamiento térmico continuo por el exterior en la fachada y en la cubierta.
  • asegure la impermeabilidad de la cubierta y aporte una continuidad del acabado estético para dar uniformidad a todo el conjunto.

DESCRIPCIÓN DE LOS SISTEMAS UTILIDADOS

La primera innovación ha consistido en la utilización del mortero aislante térmico y acústico weber.therm aislone, con una conductividad térmica de 0,050, aplicado en gruesos de 6 cm en la fachada y 11 en la cubierta, consiguiendo transmitancias de 0,39 y 0, 66 por debajo de las exigidas por la normativa (0,41 y 0,73 respectivamente). Este mortero se ha aplicado con máquina de proyectar, técnica perfectamente adaptada a superficies verticales (fachada), pero que se ha tenido que modificar para poderla hacer sobre la cubierta inclinada, lo que ha obligado a idear ” calles de paso ” en la cubierta para poder trabajar las diferentes fases.

El trabajo conjunto del arquitecto y los arquitectos técnicos con el equipo de técnicos de Saint-Gobain Weber ha sido la base para poder adaptar esta solución a la cubierta, y al mismo tiempo elegir una solución final al revestimiento con continuidad de color y textura entre la fachada y la cubierta, con el fin de dar una continuidad visual al conjunto.

FACHADA

Sistema weber.therm mineral con acabado weber.tene micro

Sobre el apoyo de hormigón se ha aplicado un puente de adherencia (weberFX), después se ha proyectado el mortero termoaislante weber.therm aislone (6 cm de espesor). Una vez seco, se ha aplicado el mortero regularizador weber.therm base (6 mm de espesor), a lana, fratasado fino y alisado, y el revestimiento de acabado weber.tene micro acabado gota fina.

ESTUDIO ECONÓMICO

El hecho de poder solucionar todo el grueso de la obra, el elemento principal, el protagonista de la forma, con un solo material, con un único equipo de personas, es un acierto que facilita muchísimo las tareas posteriores. Esto justifica a su vez que la estructura se lleve el 52% del coste de la obra.

Las instalaciones del edificio son muy sencillas y evidentes. La instalación eléctrica pasa vista sobre los muros de hormigón, en la planta baja hay un punto de agua por el lavabo y una pila de trabajo y la calefacción, sólo en la planta de contacto con el terreno es de suelo radiante bajo el pavimento de hormigón. Es, por tanto, podríamos decir, un edificio que gasta poco en instalaciones (10,43%), y hace la gran inversión en estructura-cierre (52%) y protección de la piel (33%). Me llama la atención el 2,78% de calefacción en una zona donde el invierno no debe ser suave, por situación y orientación, pero pienso que cerca del concepto de passive house gasto se ha hecho en el aislamiento, cada día mucho más rentable que el que representa la compra de energía.

Las cosas sencillas no son tan simples

Compacto, sencillo, con un programa muy claro, un único uso y pocos materiales.

David Morros
Dalmau+Morros Tècnics

Tras llamarme Jordi Garcés para pedirme si queríamos colaborar en este proyecto pensé que no siempre tendría el lujo de participar en una obra como esta: el estudio de nueva planta por el pintor y escultor Arranz Bravo.

En la primera reunión con la Darien, Anna y Jordi me enseñaron los primeros croquis del proyecto. Me atrevería a decir que de aquellas primeras líneas prácticamente no ha variado en nada del resultado final, fuera de la orientación de la claraboya que ajustaron luego estudiar cómo afectaría la luz solar.

Compacto, sencillo, con un programa muy claro, un único uso y pocos materiales. Muy simple y sin ningún problema constructivo aparente. En una segunda reunión, ya con el calculista Juan Ignacio Eskubi, apareció una de las principales dudas que marcarían el resultado final: estructura ligera o pesada. En un principio todo parecía que la estructura ligera debiera ser la opción más evidente.

Aparentemente era más económica y solucionaba mejor el gran voladizo de la planta inferior que otras posibles alternativas.

El principal problema que planteaba era el cambio de material entre los muros de hormigón de contención y la estructura ligera planteada, provocando una junta difícil de eliminar con el revestimiento continuo de la fachada, uno de los requerimientos básicos del proyecto.

Cuando se planteó el hormigón todo tomó sentido:

  • El voladizo de planta sótano lo solucionaba el Eskubi haciendo trabajar a las dos fachadas laterales y descolgando una viga por debajo del techo de la planta inferior.
  • El acabado final interior de los paramentos verticales, techos y pavimentos se solucionaban con un mismo acabado
  • Se eliminaba el cambio de material en estructura, evitando las juntas en el acabado exterior.
  • Económicamente no había prácticamente diferencia con las otras opciones.

Esta alternativa condicionaba que el aislamiento debiera ser por la cara exterior del cerramiento, lo que a nivel térmico funcionaba perfectamente, eliminando todos los puentes térmicos. Con la estructura definida y sabiendo que el aislamiento debía ser por la cara exterior, el otro elemento clave fue solucionar el revestimiento exterior. Teníamos que solucionar un revestimiento continuo, aplicado sobre un aislamiento y que funcionara tanto en fachada como en cubierta inclinada. El primer razonamiento fue ver si era mejor aplicar una solución existente para cubierta aplicada en fachada o en el inverso, el acabado de fachada a cubierta. La primera alternativa, nos daba una garantía a nivel de impermeabilización, pero el acabado final no era exactamente lo deseado y, por otro lado, hacía que el paramento vertical no fuera transpirable. La alternativa de aplicar el revestimiento de fachada en cubierta inclinada era viable con algunos productos, pero no nos daban todas las garantías que pedíamos.

Finalmente, y tras varias visitas a diferentes edificios para revisar las alternativas, se decidió contactar con los diversos fabricantes e involucrarlos en el proyecto. Tras revisar otras empresas, SaintGobain Weber se consideró la empresa más adecuada y que más se adaptaba a nuestras necesidades.

La solución aplicada debía tener las siguientes características:

  • aislamiento térmico continuo para el exterior en la fachada y en la cubierta,
  • impermeabilidad de la cubierta
  • continuidad del acabado estético para dar uniformidad a todo el conjunto.

Aislamiento

El primer punto fue solucionar el aislamiento. La primera innovación ha consistido en la utilización del mortero aislante térmico y acústico weber.therm aislone, con una conductividad térmica de 0,050, aplicado en gruesos de 6 cm en la fachada y 11 en la cubierta, consiguiendo transmitancias de 0,39 y 0, 66 por debajo de las exigidas por la normativa (0,41 y 0,73 respectivamente). Este mortero se ha aplicado con máquina de proyectar, técnica perfectamente adaptada a superficies verticales (fachada), pero que se ha tenido que modificar para poderla hacer sobre la cubierta inclinada, lo que ha obligado a idear ” calles de paso ” en la cubierta para poder trabajar las diferentes fases.

Con trabajo conjunto con el equipo de técnicos de Saint-Gobain Weber se pudo adaptar esta solución a la cubierta, y al mismo tiempo elegir una solución final al revestimiento con continuidad de color y textura entre la fachada y la cubierta, con el fin de dar una continuidad al conjunto.

Finalmente se determinó que, después de varias muestras y ensayos de laboratorio por parte de Weber, el revestimiento y solución de fachada y el de cubierta debían ser diferentes. La tonalidad de color era exactamente la misma pero el revestimiento utilizado en fachada tenía un punto más rugoso que el de cubierta, prácticamente inapreciable. De todas formas, el cambio de material se planteaba en la arista, por lo que el pequeño cambio de textura sería inapreciable.

Soluciones adoptadas

Fachada: Sobre el soporte de hormigón se aplicó un puente de adherencia (WeberFX), después de proyectar el mortero termoaislante Weber.therm aislone (6 cm de espesor). Una vez seco, se aplicó el mortero regularizador weber.therm base (6 mm de espesor), a lana, fino y alisado, y el revestimiento de acabado Weber.

Cubierta inclinada: En la cubierta se diseñó un sistema a partir del aplicado en la fachada, que permitiera aplicar el grueso de mortero termoaislante necesario (11 cm), que se pudiera trabajar y circular por encima, realizando una capa de compresión armada y sujetándola al soporte de hormigón, y luego realizar la capa de impermeabilización doble, para asegurar la impermeabilidad al agua de lluvia. Así se dividieron las cubiertas en “calles de paso de trabajo” para que el aplicador pudiera hacer las diferentes capas del sistema hasta la capa de compresión, que ya se podía pisar y por tanto facilitaba los trabajos de impermeabilización.

Las diferentes capas del sistema de apoyo hacia el exterior son: mortero termoaislante Weber.therm aislone (11 cm de espesor, aplicado a dos capas); mortero Weber.fllor light estructural, micro hormigón ligero estructural, un 40% menos denso que el hormigón, aplicado en 5 cm, armado con malla metálica sujetada al hormigón con 1 anclaje por metro cuadrado; mortero impermeabilizante flexible Weber.tec imperflex, aplicado a dos manos con un espesor total de 4-5 mm y armado con una malla de fibra de vidrio; y la última capa de acabado del mismo color que la fachada realizada con el revestimiento impermeabilizante elástico Weber.tec hydrostop. Así estas dos últimas capas actúan como doble capa impermeable, asegurando la correcta estanqueidad de la cubierta.

Con estos sistemas de revestimiento se solucionaron los puntos más críticos del revestimiento exterior: el detalle entre la cubierta y la claraboya, el detalle de cambio de sistema de cubierta y sistema de fachada, y el detalle entre revestimiento vertical y el terreno.

Una vez iniciada la obra entendí que la relación entre el arquitecto y la propiedad venía de muchos años atrás. El buen entendimiento entre ambos y el respeto de cada uno por la opinión del otro creo que ha sido una de las bases del resultado final. Durante la ejecución de la obra, no hubo problemas especiales. Pero los proyectos simples no son tan sencillos. Nos encontramos con el problema de solucionar el hormigonado de las losas de la cubierta con mucha inclinación. Tras diferentes consultas con la planta hormigonera, se solucionó con el hormigón plástico y la colocación de red de gallinero como retenedor del hormigón. Por otra parte, las habituales imperfecciones que suelen pasar en el hormigón visto, fueron virtudes por los arquitectos y propiedad. Eran las huellas del proceso constructivo. A medida que iba evolucionando la obra, el espacio destinado a la creación artística cumplía con las expectativas. El día del desencofrado del forjado de la cubierta, se descubrió que la sala principal tenía carácter de templo, incluso con la acústica del espacio y la entrada de luz cenital.

Personalmente creo que el resultado final ha superado las expectativas iniciales. Creo que esto ocurre en los buenos proyectos, coherentes y sólidos, que viven un proceso ejecutivo con un buen ambiente y que cuando están terminados, te sorprenden con nuevas virtudes. Esto lo confirma el Premio opinión y la Mención especial del Jurado en los premios FAD 2014. La obra también resultó seleccionada en los Premios Cataluña Construcción 2.014 en la categoría de Dirección y Ejecución.

Gracias a todos los técnicos, industrial y agentes en la obra por haber hecho una obra aparentemente sencilla, con un proceso laborioso y un resultado final excelente.

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